Durmiendo en tierra
Y sí, hoy me desperté a las doscuarentaycuatro pm. Claro que ayer me dormí como a las cinco de la mañana, porque además de llegar como a las cuatro y cacho a mi casa, he desarrollado el mal del somnoliento rejego. Pensé que era insomnio, pero no. Es puritita resistencia a que el día se acabe cuando mejor me lo estoy pasando. Y es que mi vida ultratómbicaburocrática no me deja mucho tiempo para hacer lo que permite que uno diga esta vida es mía.
El problema de levantarme a esa hora es que el día se recorre y las siete de la noche son las tres de la tarde y así hasta conseguir confundir de nueva cuenta al esqueleto y al reloj interno.
Y bueno, a ver si hoy no me resisto y me duermo temprano.
El guapo de Zidane perdió la cabeza, ¿qué le habrán dicho los italianos?
adiós Zidane.
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